Cipolletti: Osvaldo Soriano tendrá una placa en la casa donde nació “Rosebud”

Este jueves se inaugurará una placa en la casa donde el "Gordo" vivió durante su adolescencia. El homenaje rescata la historia del mítico peral que inspiró uno de los relatos más recordados del escritor argentino.

Redacción

Master Río Negro

Publicado el:

Jue 30 Abril 2026 08:51hs

Cipolletti: Osvaldo Soriano tendrá una placa en la casa donde nació “Rosebud”

Cipolletti honra a Osvaldo Soriano: colocan una placa en su casa y el mítico “peral de Rosebud” vuelve a latir

Cipolletti homenajeará este jueves 30 de abril a Osvaldo Soriano con la inauguración de una placa en la casa donde vivió junto a su familia entre 1956 y 1959. El acto se realizará a las 18 en la esquina de Blas Parera y Mengelle, actual sede de Aguas Rionegrinas.

El reconocimiento incluirá un elemento central en la memoria literaria del autor: el histórico “peral de Rosebud”, el árbol que inspiró uno de sus cuentos más emblemáticos y que todavía permanece en el patio de la antigua vivienda de Obras Sanitarias.

La actividad es impulsada por La Gira de los Barrios y la Biblioteca Popular Fernando Jara, y busca recuperar el vínculo entre Soriano y la ciudad patagónica que marcó parte de su adolescencia y de su universo narrativo.

El lugar donde comenzó una historia

Aunque Osvaldo Soriano nació en Mar del Plata en 1943, fue en Cipolletti donde construyó algunos de los recuerdos que luego transformaría en literatura.

Su familia llegó a la ciudad por el trabajo de su padre como inspector de Obras Sanitarias. Vivieron en una casa ubicada en el predio que hoy ocupa Aguas Rionegrinas, en una época en la que Cipolletti todavía conservaba rasgos de pueblo fronterizo.

Cipolletti: Osvaldo Soriano tendrá una placa en la casa donde nació “Rosebud”

Cipolletti: Osvaldo Soriano tendrá una placa en la casa donde nació “Rosebud”

Soriano definiría más tarde a esa ciudad como un “verdadero Far West”, atravesado por calles de tierra, galpones de empaque, clubes sociales y largas tardes de aventuras adolescentes.

El peral que se convirtió en símbolo

El corazón del homenaje será el viejo peral que todavía resiste en el patio de la vivienda.

Ese árbol quedó inmortalizado en “Rosebud”, uno de los relatos más recordados de Cuentos de los años felices. Allí, Soriano reconstruye escenas de infancia y convierte al peral en un refugio emocional: el lugar al que trepaba cuando estaba triste o necesitaba escapar del mundo.

Décadas después, durante una visita a Cipolletti, el escritor volvió a encontrarse con ese árbol y reflexionó sobre cómo ciertos recuerdos permanecen intactos incluso cuando todo alrededor cambia.

Hoy, el peral funciona como una pieza viva de la memoria cultural de la ciudad.

Una placa entre literatura y memoria

La placa homenaje fue realizada por el escultor Raúl Domínguez y será instalada junto al árbol.

La obra incluirá referencias visuales y literarias a distintas creaciones de Soriano, en una propuesta que busca unir patrimonio cultural, identidad local y memoria colectiva.

Desde la organización señalaron que el objetivo es mantener vigente la obra de un autor que logró narrar como pocos la mezcla de fútbol, política, humor y vida cotidiana que atravesó a varias generaciones argentinas.

¿Por qué Cipolletti fue clave en la obra de Soriano?

Los años que Soriano pasó en Cipolletti aparecen repetidamente en sus cuentos y recuerdos autobiográficos.

En la ciudad estudió en la Escuela Industrial, trabajó en un galpón de empaque, pasó tardes en el Club Cipolletti y recorrió las bardas patagónicas en una moto que su padre le compró en 1958.

Paradójicamente, esa adolescencia lejos de los grandes círculos literarios terminó moldeando su mirada narrativa. Rodeado más de revistas deportivas que de novelas, aprendió a observar personajes, conversaciones y escenas cotidianas que luego se convertirían en materia literaria.

Buena parte de ese universo quedó plasmado en Cuentos de los años felices, considerado uno de los libros más personales del autor.

Un homenaje con impacto cultural

El acto no solo apunta al reconocimiento institucional de Soriano. También busca reactivar el interés por la literatura y recuperar espacios de memoria urbana vinculados a la cultura regional.

En los últimos años, distintas ciudades argentinas comenzaron a resignificar casas, bares y sitios ligados a escritores y artistas como parte de circuitos culturales y turísticos. En ese contexto, el homenaje en Cipolletti se suma a una tendencia que combina patrimonio, identidad y participación comunitaria.

Además, la permanencia del peral original transforma al lugar en un caso singular: no se trata solo de recordar una historia, sino de conservar físicamente uno de sus símbolos más reconocibles.

El homenaje a Osvaldo Soriano se realizará este jueves 30 de abril a las 18 en Blas Parera y Mengelle, en Cipolletti. La actividad será abierta al público y contará con la participación de referentes culturales y vecinos de la ciudad.

A casi tres décadas de su muerte, ocurrida el 29 de enero de 1997, la obra de Soriano sigue encontrando lectores y nuevos sentidos. Y en Cipolletti, entre recuerdos, viento patagónico y un viejo peral que todavía da sombra, su historia vuelve a hacerse presente.

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