Pantallas, Infancia y Vínculos: La legoterapia como propuesta para recuperar el juego, la interacción y el tiempo de los chicos

equipo Lalúdica contando la propuesta de Club Lego.

Redacción

Master Río Negro

Publicado el:

Sáb 24 Enero 2026 11:18hs

Pantallas, Infancia y Vínculos: La legoterapia como propuesta para recuperar el juego, la interacción y el tiempo de los chicos

PANTALLAS, INFANCIA Y VÍNCULOS: La legoterapia como propuesta para recuperar el juego, la interacción y el tiempo de los chicos

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PANTALLAS, INFANCIA Y VÍNCULOS: La legoterapia como propuesta para recuperar el juego, la interacción y el tiempo de los chicos

El uso excesivo de pantallas en la infancia y la adolescencia se ha convertido en una de las principales preocupaciones de familias y educadores. Lejos de plantear una prohibición absoluta, especialistas coinciden en que el desafío actual pasa por aprender a administrar el tiempo y la calidad del vínculo de los niños con la tecnología. En ese contexto, desde la ciudad de Neuquén surge una propuesta terapéutica que pone el foco en el juego, la interacción y la construcción: la legoterapia.

Impulsada por el espacio La Lúdica Club Lego, la metodología propone trabajar con niños a través de la construcción con piezas Lego, entendidas no solo como un juguete, sino como una herramienta terapéutica. El objetivo no es “sacar” a los chicos de las pantallas, sino ofrecer experiencias alternativas que favorezcan la tolerancia a la frustración, la creatividad, la espera y el encuentro con otros.

Especialistas explican que los niños de hoy nacen en una lógica de inmediatez, donde el “todo ya” limita el espacio para el aburrimiento, la imaginación y el juego simbólico. En contraste con generaciones anteriores, la espera prácticamente ha desaparecido y el aburrimiento se resuelve con un simple toque sobre una pantalla. Esa falta de tiempos intermedios impacta directamente en la capacidad de reflexionar, preguntar y construir pensamiento propio.

Desde la legoterapia, el juego con Lego permite volver al plano tridimensional, al hacer con las manos, al error y a la revisión. La construcción paso a paso, guiada por psicopedagogas, habilita procesos de confianza, seguridad afectiva y desarrollo de habilidades sociales. Los niños no solo construyen figuras, sino también vínculos: aprenden a preguntar, escuchar al otro, aceptar diferencias y trabajar en conjunto.

Los grupos se organizan según edades y perfiles, combinando niños con distintas características para enriquecer la interacción. Un niño callado puede compartir el espacio con otro más expresivo; uno inquieto con otro más tranquilo. La diversidad, lejos de ser un obstáculo, se convierte en una oportunidad de crecimiento.

El rol del adulto aparece como eje central en todo el proceso. Especialistas advierten que los niños replican lo que ven: hogares en silencio, adultos absortos en sus celulares y vínculos mediados por pantallas configuran un lenguaje cotidiano empobrecido. En ese sentido, la responsabilidad no recae solo en la escuela, sino también en las familias y en la sociedad en su conjunto.

La propuesta no plantea tiempos rígidos ni “altas” definitivas. Los niños asisten una vez por semana y pueden permanecer el tiempo que sea necesario, siempre desde una lógica de acompañamiento respetuosa de los ritmos individuales. La premisa es clara: cada niño tiene su tiempo, sus fortalezas y sus modos de vincularse.

En un escenario atravesado por la tecnología, la inteligencia artificial y nuevas formas de consumo de información, el mensaje es contundente: el verdadero desafío está en los adultos. Administrar pantallas, abrir preguntas, habilitar el juego y fortalecer las relaciones humanas aparece como una tarea urgente para acompañar el crecimiento de las infancias en un mundo cada vez más digital.

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